sábado, 18 de marzo de 2017
LABIOS SELLADOS CON ROCK & ROLL
Imaginad la historia de un chico inglés que crece sin conocer a su padre biológico, con el tiempo el chico se acaba aficionando al rocanrol y decide dedicarse a la música. En 2004 nuestro protagonista viaja a Sevilla para conocer a su abuela paterna y acaba descubriendo que su padre es ni más ni menos que el mítico Silvio, genial cantante de rock oriundo de la provincia sevillana.
Esta historia tan cinematográfica tiene una segunda parte, Sammy Taylor, nombre del hijo de Silvio, conoce en la capital andaluza a los guitarristas Charlie Cepeda, colaborador entre otros de Jackson Browne y Santiago Auserón, entre otros, y productor de Kiko Veneno, y Álvaro Suite, conocido principalmente por su trabajo con Bunbury, y deciden formar una banda a la que bautizarán con el nombre de Los Labios, que podría sonar a homenaje a los Rolling Stones, aunque la propia banda lo ha desmentido.
Tras el lanzamiento de un primer EP y dar múltiples conciertos en el territorio español y en el extranjero, que han servido para mostrar al mundo la solidez y buen hacer del grupo y el carisma y la enorme capacidad de Sammy para ejercer de frontman, la banda sevillana, ya sin Álvaro en sus filas, acaba de lanzar Birthday, su primer larga duración, un disco de auténtico rock & roll que destila influencias clásicas como las de los Stones en los trallazos «She don't come anymore» y «You look like you need a man», Bowie en «Cruella», los Doors en «The secret of love» o T.Rex en «Saturday night», ejemplos de un disco en el que las diez canciones son grandes temas de rock & roll con tintes hard, matices glam y toques blues acompañados de la competencia y la actitud de una banda a la que auguro un espléndido futuro en el que Sammy se irá acercando a la figura de ese padre al que nunca conoció pero del que parece haber heredado un gran talento.
Los Labios - Birthday (Deezer)
sábado, 11 de marzo de 2017
ALBUM
El mundo del rock siempre ha sido machista, las grandes estrellas siempre han sido hombres y el hecho de que una banda estuviese formada en parte o íntegramente por féminas propiciaba que muchas veces se dejase su música a un lado para destacar su género de manera a veces rayana en la estigmatización, cuando no se caía en la infame treta de juzgar a esas artistas por su aspecto, cosas que gente como Keith Richards, Lemmy o Ringo Starr jamás han tenido que soportar.
Digo esto porque ese machismo, a mi modesto parecer, es lo que ha privado a nuestra protagonista de hoy de tener un status aún mayor dentro del mundillo, cierto es que no hablamos precisamente de alguien que nunca haya salido del underground, pero Joan Jett (ya sea en solitario o en su etapa con The Runaways) tiene canciones, discos y actitud suficiente para comer en la misma mesa que Kiss, Aerosmith o los Sex Pistols y por encima de artistas con más reconocimiento que ella como, por ejemplo, Bon Jovi.
Mi disco favorito de la de Filadelfia es Album, quizá no sea su mejor trabajo, no contiene ninguno de los hit singles que llegaron a convertirse en himnos guitarreros, pero sí me parece el LP más crudo, más sincero y más urgente. Desde el inicio con la cañera «Fake friends» hasta el final con la cadencia rockera de «Niteime», Album es una vorágine de vatios en la que temas como «Handyman», «The french song», «I love playing with fire» o «Had enough», por citar sólo algunas, son una invitación a subir el volumen, saltar y bailar al son de la voz rasgada de Joan. Mención aparte merecen las dos versiones del disco, un más que eficiente cover de «Everyday people», de Sly & the family Stone y una feroz revisión de «Star, star (Starfucker)» de los Stones en la queunamás que convincente interpretación te hace pensar que quizá ella también tuvo una novia a la que Ali McGraw pilló chupándosela a Steve McQueen.
Un tremendo discazo que no alcanzó la notoriedad que debiera, quizá por culpa de esta maldita sociedad, obsesionada en disgregar según tengas vagina o pene.
Joan Jett - Album
viernes, 24 de febrero de 2017
TÚ ANTES ARAÑABAS LA CIUDAD
Blake creía en Dios,
Villon fue un ladrón,
Lorca chupaba pollas,
T.S. Elliot trabajaba de cajero en una ventanilla
(...)
(Charles Bukowski)
Inicio la entrada de hoy con estos versos del padre del realismo sucio para manifestar una realidad, muchos de los artistas que nos gustan en ocasiones tienen acciones, estilos de vida o ideologías que nos pueden parecer, en el mejor de los casos, cuestionables. ¿Influye esto en la concepción que tenemos del artista? Pues posiblemente sí. Johnny Ramone, por ejemplo, siempre fue el menos querido de los miembros de la banda de Queens debido a su carácter huraño y, desde luego, el hecho de mostrarse seguidor irredento de los presidentes más retrógrados y clasistas, hasta ahora, de los EE. UU. (Reagan y los dos George Bush) no le ayudó a granjearse simpatías precisamente. Así podríamos enumerar una larga lista de artistas cuyo carisma se ha visto muy diluido a razón de ciertas opiniones o creencias.
Sí es cierto es que las bondades o maldades de un artista no influyen en la calidad de su obra y, por eso, más allá de que Ramoncín se haya quedado en el imaginario popular como un patibulario directivo de esa mafia llamada SGAE y quede algún reducto de cuando intentó intelectualizarse presentando «Lingo», hay que tener en cuenta que mucho antes de eso, Ramón Martínez Márquez fue uno de los personajes más notorios del rock español, y no sin mérito.
He elegido hablar de Arañando la ciudad (aunque también podría haber usado otros como Barriobajero o Ramoncín y W.C.) por un tema estrictamente personal, fue el primer disco del de Vallecas que escuché, hacía ya años que había salido y Ramoncín comenzaba su etapa televisiva, así que el contexto en el que fue compuesto y grabado podía quedarme muy lejos, pero para un chaval que crecía en el corazón de un barrio obrero de una ciudad industrial, que vivía entre cemento gris, bares de sol y sombra, cañas y humo, puticlub en la parte alta del barrio y miembros de la generación anterior a la tuya machacados por los efectos del caballo era muy fácil comprender la temática: la calle.
Arañando la ciudad inicia su baile salvaje y delirante con la ínclita «Hormigón, mujeres y alcohol», rebautizada popularmente como «Litros del alcohol», depués la histriónica «Nu babe», ácida crítica contra la New wave, el estilo que se abría paso como principal influencia de los grupos de la movida madrileña. Burlando es una canción con un indiscutible aire al gran Lou Reed y una buena muestra de ese nudo callejero y marginal que el disco nos va mostrando a cada canción, desde la lubricidad de «Olvida mi cama» al alegato punk de «Putney Bridge», pasando por el bestiario de personajes que nos ofrecen «Presidiario», «Reina de la noche», «Mei, la lumi» o la estupenda y tóxica «Ángel de cuero».
Ramoncín abandonó su faceta más agresiva en este disco, en el que optó por dejar la velocidad y rabia de discos anteriores para optar por un rock & roll también urgente y directo pero más cuidado en cuanto a melodías se refiere.
En fin, que sé que Ramoncín es un personaje que no provoca simpatías y además se lo ha ganado a pulso, pero qué queréis que os diga, yo prefiero escuchar sus buenos discos e ignorar sus estupideces a tener que oír mierdas como Dani Martín o Leiva, por muy simpáticos que diga la peña que son.
Ramoncín - Arañando la ciudad (Deezer)
En fin, que sé que Ramoncín es un personaje que no provoca simpatías y además se lo ha ganado a pulso, pero qué queréis que os diga, yo prefiero escuchar sus buenos discos e ignorar sus estupideces a tener que oír mierdas como Dani Martín o Leiva, por muy simpáticos que diga la peña que son.
Ramoncín - Arañando la ciudad (Deezer)
viernes, 17 de febrero de 2017
DULZURA EN EL UNDERGROUND
No todo en la vida va a ser prestar atención a las novedades discográficas o música hecha en el pasado, así que hoy voy a dar cancha a un descubrimiento que he hecho en el fantástico blog de música Faster and Louder (si no lo conocéis, estáis tardando en echarle una ojeada).
The Sweet Things son cuatro chicos neoyorquinos que cuentan con un único single en el mercado,la canción «Love to leave»,en este sencillo la banda rezuma influencias de un rock intenso y sucio a la vez en la que se asoman ciertas connotaciones a Rolling Stones, Faces, New York Dolls, Hanoi Rocks o Kiss. Si yo fuera un veinteañero formando una banda, querría sonar como ellos.
Estos Sweet Things son una buena muestra de que en el underground norteamericano se sigue practicando música de buen gusto aderezada con mucha actitud y calidad, la repercusión o las oportunidades de acceder a un mercado más mainstream (si es que realmente desean eso) ya vendrán marcadas por factores que no dependerán de ellos. Por si acaso, os dejo las tres canciones que tienen en Yotutube para que les echéis un vistazo (y un oídazo, claro).
The Sweet Things - Love to leave
The Sweet Things - Cocaine asslicker blues
The Sweet Things - Through the cracks of the city
viernes, 3 de febrero de 2017
DEL OTRO LADO DEL MUNDO
Conocí a estos australianos hará cosa de tres años cuando vinieron a tocar a Gijón. Me interesé por su disco de debut, titulado con el nombre de la banda, y la primera lectura que saqué es la misma que sacaría cualquiera que los escuchara por primera vez, «suenan mucho a The Black Crowes». Esta afirmación, siendo absolutamente innegable, no tiene por qué ser negativa, peor sería que se parecieran, no sé... a Bon Jovi o los Red Hot Chilli Peppers, por ejemplo. El caso es que estos muchachos se hicieron un hueco en mi reproductor personal, sobre todo esa tremenda canción, «Raise your glasses», y de vez en cuando me pasaba por su Facebook para ver si había algo nuevo respecto a ellos.
La semana pasada estos oriundos de Melbourne lanzaron Otherside, su segundo larga duración, así que enseguida me lancé a escucharlo y el resultado fue como el de su primer LP, alta satisfacción. A ver, la banda sigue haciendo lo mismo, rock & roll con toques boogie, southern, country, soul, es decir, un compendio de influencias que, aparte de los Crowes, incluyen a los Faces y Rod Stewart, Allman Brothers o Lynyrd Skynyrd, por poner sólo unos ejemplos; lo realmente reseñable de este trabajo es que tiene muy buenas canciones.
Entre guitarras furiosas como las de «Motortalkin'» o el tema que da nombre al disco y canciones lentas pero con mucha intensidad como la magnífica balada «Love revolution» o el acústico final de «Don't steal the light», los nueve cortes de Otherside te transportan a una época de sudor, humo de marihuana y alfombras persas en los suelos de los escenarios, una época en la que la música lo era todo y que posiblemente nunca volverá, pero siempre nos quedarán bandas como My Dynamite para recordarla.
My Dynamite - Otherside (Deezer)
jueves, 26 de enero de 2017
ES SÓLO ROLINGA, PERO ME GUSTA
Tenía ganas desde hace tiempo de poner algo de rock argentino en este espacio; el país de Borges y Maradona siempre ha sido prolífico en cuanto a la música se refiere, y un nos ha dado multitud de artistas, algunos que cruzaron el charco y consiguieron notoriedad y reconocimiento en nuestro país, como Calamaro y Rot, otros cuyo radio de éxito se limitó mucho más al continente americano, casos como Charly García, Spinetta o Cerati y Soda Stereo. Sea como fuere, esta semana los argentinos han celebrado el día del músico y, como homenaje, hoy haré mención a un disco que fue el detonante de un movimiento que llega a nuestros días, el rock rolinga. Hablo, por supuesto, de ese estilo totalmente inspirado por los Rolling Stones, grupo que siempre ha desatado la pasión en el país natal del «Che», y cuyo punto de comienzo ha sido considerado (más o menos, ya se sabe que en cuanto a fechas de inicio de corrientes culturales suelen existir varias teorías y ninguna suele estar del todo equivocada) el debut discográfico de los nunca suficientemente ponderados Ratones Paranoicos.
El disco homónimo de los Ratones vio la luz en 1986 con una tirada bastante escasa (3000 ejemplares), lo cual, lejos de ser una tara, ha contribuido aún más a darle un carácter de obra de culto que perdura hasta hoy.
El LP se inicia con un tema que daría mucho que pensar a aquellos que sólo conocían a Juanse y su combo por las menciones periodísticas que los tildaban de copia de los Rolling Stones porque «Movamos» está más cerca del rock ochentero con toque post punk que del grupo de Richards y Jagger. A partir de ahí la influencia de la banda de la lengua se hace más palpable, «Sedan 1» es un tema primo hermano de«Harlem shuffle», curiosamente lanzada el mismo año, «Ahora no es lo mismo» es un furioso rocanrol de inspiración en el Some girls y temas tan rotundos como «Repectable» o «Shattered», «Primavera nacional» vuelve a salirse un poco de los parámetros rolinga para adentrarse en un espectro más neoyorquino, con Ramones y Blondie como principales ideas que se me vienen a la cabeza, «Sucia estrella» y «Slide» vuelven a los riffs y la chulería stonianos y «Chica cadáver» pone el colofón con un ritmo machacón y gamberro.
A partir de aquí comenzaría la carrera de una banda que serían considerados los popes de un culto que seguirían otros como, por ejemplo, Viejas Locas, Jóvenes Pordioseros, La 25 o el propio Juanse con su siguiente banda, Fieras Lunáticas.
En una ocasión leí a alguien que escribió Hacer rock en argentina está tirado, modificás un poco un riff de los Stones y le cantás a la merca y al faso y listo.
Podrá ser verdad, pero yo no le veo nada malo.
Ratones Paranoicos - Ratones Paranoicos (Deezer)
viernes, 13 de enero de 2017
CAZADORES DE MITOS
Hace unos pocos días mantuve una conversación por redes sociales con un amigo a tenor de las listas de mejores discos que proliferan a finales de año, en dicha conversación salió a colación el tema de que el rock & roll tenga tan poco calado entre la joven y la cantera de la música orientada a las guitarras eléctricas parezca haberse secado.
Siendo cierto que el número de jóvenes adeptos y bandas nuevas ha decrecido ostensiblemente, no por eso dejan de aparecer grupos interesantes.
Hunters son una banda finlandesa alejada del metal predominante en su país que han parido un muy buen disco este verano, estos jóvenes fineses dicen tener como principal influencia a Johnny Thunders & The Heartbreakers y no mienten, lo suyo es un rocanrol punk, sucio y vicioso de guitarras destartaladas que emparenta a temas como «Radio», «Before you» o «Dead End» con «Get off the phone», «Pirate love» o «London boys» por poner unos pocos ejemplos.
En conclusión, que uno puede ponerse en plan abuelo Cebolleta y lamentarse por los males del mundo moderno que nos ha tocado vivir, o puede prestarle atención a este disco titulado Dead End, que sitúa a sus autores en la gloriosa tradición de eminentes compatriotas como Hurriganes o Hanoi Rocks.
Yo, personalmente, recomiendo lo segundo.
Hunters - Dead End (Deezer)
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