viernes, 15 de septiembre de 2017

AL OESTE EN CALIFORNIA CRECÍA Y VIVÍA



Cuando Chris Shiflett sacó su primer disco con su proyecto The Dead Peasants me sorprendió, no era la primera vez que un miembro de una banda de rock se lanzaba con un nuevo proyecto de corte más autóctono, más enraizado en la tradición americana, pero la labor de Chris en No Use For A Name, Foo Fighters o su proyecto paralelo Jackson United no dejaba asomar ese gusto; sí podía verse algún deje en Me First And The Gimme Gimmes, pero no olvidemos que estamos hablando de una banda de versiones que no deja de ser un proyecto absolutamente personal de Fat Mike que tampoco debe tomarse demasiado en serio.

Chris publicó este pasado mes de abril un disco en solitario titulado West Coast town que, según sus propias palabras, es un homenaje a sus orígenes, a la zona donde nació (Aubrey, una pequeña localidad pegada a Santa Barbara) y la música que sonaba allí. En este álbum se pueden escuchar referencias al rock de raíces americano y al country al estilo Bakersfield, el más aceptado en el estado de California. Así, nos encontramos con diez canciones que recuerdan a polvo, a carretera, a motel y bailes en tabernas entre las que destacan temas como «Stick & stones», «West Coast town», «Goodnight, Little Rock», «Room 102» y «Tonight's not over».

Shiflett ya se encuentra de nuevo metido en la vorágine de un nuevo disco de Foo Fighters con su correspondiente gira, pero estaría bien que nos amenizara más a menudo con discos como este.

Chris Shiflett-West Coast town

lunes, 11 de septiembre de 2017

AGITANDO LA FE EN EL ROCK & ROLL



The Steepwater Band tocan el próximo martes en Gijón; esto no debería ser una novedad, los de Chicago se han pasado ya un buen puñado de veces por mi ciudad y ya he tenido ocasión  de presenciar su directo más de una vez, pero quizá este concierto vaya a tener algo especial y por eso me apetecía dedicar este espacio a la banda que lidera Jeff Massey.

El último trabajo de los Steepwaters es quizá mi disco favorito, al menos forma parte de una terna en la que estarían incluidos Grace & melody y Brother to the snake. Shake your faith es un trabajo que nos muestra una banda hecha, consistente y madura, pero que no ha perdido garra ni frescura, eso es algo muy difícil de lograr. Así, desde el tema título inicial, un robusto ejercicio de rock de raíces, hasta la postrera «Ain't got love», asistimos a una colección de canciones en la que pasamos del boogie con tintes Stones -no en vano están haciendo conciertos versionando a la banda de Richards y Jagger- de «Mama got to ramble», medios tiempos con matices blueseros como «Break», canciones relajadas como «Bring on the love», la optimista «Jealous of your way», el country eléctrico de «I will never know», el contundente riff de «Walk in the light», «Gone goodbye», que me recuerda a los ZZ Top con más groove, a los de «Cheap sunglasses», la tranquilidad vuelve con la melódica «Last second chance» y el LP se cierra con el tema anteriormente mencionado, un blues rock muy en la onda de los Steepwater Band de siempre.
Cabría destacar también la producción de un Jim Wirt cada vez mejor integrado en el ideario de la banda.

Los Steepwater vuelven a la ciudad y su gira española es, como casi siempre, bastante extensa, así que no te lo pierdas en directo y, si por cualquier razón no puedes ir, enchúfate este Shake your faith y disfruta.

The Steepwater band-Shake your faith

viernes, 1 de septiembre de 2017

EXPUESTO Y SOLO



Una separación nunca es fácil. Y no me refiero solamente al plano sentimental, que también. Psiquiatras de todo el mundo afirman que el cisma respecto a una parte significante de tu vida es una de las experiencias más estresantes que se pueden vivir: mudanzas, divorcios, cambios de trabajo, pérdida de un amigo o familiar, etc...
Una situación así es la que se vivió en el seno de Mötley Crüe a principios de la década de los noventa cuando Vince Neil dejó de formar parte de la banda (él siempre manifestó haberse ido y el resto de los Crüe afirmaban haberlo expulsado). Era obvio que Neil iba a seguir vinculado al mundo de la música -más que nada porque no sabía hacer otra cosa- y, para ello, dio forma a un nuevo proyecto en el que involucró a gente de nivel muy alto en el mundo del hard rock. La competencia con sus antiguos compañeros iba a ser dura y el rubio californiano quería contar con la mejor compañía posible. De la guitarra solista y la ayuda en la composición se encargó Steve Stevens, conocido mundialmente por ser el guitarrista de Billy Idol; en la rítmica estaba Dave Marshall, que más tarde tocaría con Slaughter; del bajo se ocupaba el ex Ozzy y ex Billy Idol, Phil Soussan, y a la batería se situó Vik Foxx, que había sido propietario de las baquetas de Enuff Z' Nuff. A esta formación habría que añadir a Jack Blades y Tommy Shaw, los miembros de Damn Yankees, que por aquel entonces se habían convertido en una pareja compositiva, tanto en proyectos comunes como para otros artistas, al nivel de Desmond Child (bueno, quizá un poco menos moñas) u otros coetáneos. Shaw y Blades firmarán junto a Neil el single «You're invited (but your friend can't come)» y «Sister of pain», aparte de «Can't change me», que figura en los créditos como composición de ellos dos.

El primer disco en solitario de Neil, fechado en 1993, se tituló Exposed y lo cierto es que si atendemos a la exposición a la que alude el título podemos encontrar que el disco tiene mucho que ver con el sonido Crüe, cosa absolutamente lógica, «Sister of pain», «Can't have your cake», «Fine, fine wine» o «Gettin' hard» podrían ser perfectamente composiciones incluidas en cualquier disco de Nikki Sizz y los suyos; incluso las dos baladas, «Can't change me» y «Forever», destilan aroma Mötley por doquier. Otra faceta del disco es que si atendemos a las demoledoras guitarras que introduce Steven en el álbum, también podríamos pensar que estamos escuchando un disco de Billy Idol, al menos hasta que Vince empieza a cantar. Steve dota a temas como «Look in her eyes», «The edge»(con inicio en clave flamenco), «Set me free» (cover del hit de The Sweet) y «Living is a luxury» de ese sonido de guitarra robusto y futurista -en ocasiones llega a exagerarlo- que encontramos en los discos del cantante de Stanmore.

Exposed distaba infinito de ser un mal disco, pero tuvo una acogida discreta (la ola alternativa que inundó los noventa alcanzaba su apogeo); sus ex colegas tuvieron una repercusión parecida con el LP lanzado el año siguiente, con John Corabi a la voz.

Vince volvió a la carga, ya sin Steve Stevens, en 1995 con Carved in stone, un desesperado intento de recuperar la notoriedad perdida bastante inferior a Exposed; mientras tanto, los Mötley Crüe reconsideraban la dirección a tomar por la banda tras el fiasco de la contratación de John Corabi...
...pero esa es otra historia.

Vince Neil-Exposed (Deezer)

lunes, 7 de agosto de 2017

ESTA DAISY ESTÁ MUY VIVA



La verdad es que el concepto supergrupo en el rock actual me provoca cierta zozobra, muchas de estas bandas me suena a mezcolanza en plan aquí nos hemos juntado cuatro tíos famosos a tocar juntos y a ver qué nos sale, así ha habido grupos como Velvet Revolver a los que nunca he pillado el punto, me parecía una formación que intentaba aunar el sonido de StoneTemple Pilots y Guns & Roses con escaso éxito. Algo muy parecido me pasaba con Them Crooked Vultures, que musicalmente no eran sino un proyecto en solitario de Josh Homme con John Paul Jones y Dave Grohl tocando junto al pope de QOTSA, pero aportando poco más. En la esquina contraria estarían formaciones como Black Star Riders de Ricky Warwick, Scott Gorham y Damon Johnson, o los International Swingers de Glen Matlock y Clem Burke, grupos que, estando muy lejos de las bandas naturales de sus miembros, han llegado a un punto de conjunción más que aceptable que ha desembocado en actuaciones y grabaciones convincentes.

En una liga aparte juegan esa locura llamada Dead Daisies, un extrañísimo proyecto en el que sólo se ha mantenido como miembro estable el no menos peculiar David Lowry y por cuyas filas han pasado un total de ¡¡¡veinticuatro!!! músicos desde la fundación de la banda en 2012 hasta la actualidad, en la que junto a Lowry se alinean John Corabi, el infravalorado sustituto de Vince Neil en Mötley Crüe; el bajista Marco Mendoza, que conjuga las cuatro cuerdas en este grupo y en Black Star Riders; Brian Tichy, ex Whitesnake y Ozzy, entre otros, y Doug Aldrich, antiguo miembro de Whitesnake y Dio. Anteriormente habían pasado por la banda gente tan reputada como losex Guns N' Roses Dizzy Reed, Frank Ferrer y Richard Fortus, el bajista de los Rolling Stones Darryl Jones y el vocalista auxiliar Bernard Fowler o el vocalista australiano Jon Steves, por poner algunos ejemplos. El caso es que la formación actual, que parece haber alcanzado cierta estabilidad y tras su buen disco de 2016, de título Make some noise, acaban de lanzar al mercado un disco en directo, Live & Louder, donde la banda da señales de estar pasando por un momento muy dulce y suenan como un cañón, ya sea interpretando temas bandera del grupo como «Lock n' load», «Long way to go», «Mexico» o «Midnight Moses», por destacar algunos, como atacando intensos covers de los clásicos «Fortunate son», «We're an american band» y «Helter skelter», todo ello en clave del agresivo hard rock de los Dead Daisies, que los convierte en una banda muy entretenida ya la que se debe prestar atención... aunque se trate de un supergrupo.

Dead Daisies-Live & load(Deezer)

viernes, 30 de junio de 2017

EN ALGÚN LUGAR ENTRE EL CIELO Y EL INFIERNO HAY PUNK ROCK CALIFORNIANO



A veces las equivocaciones dan lugar a cosas interesantes. Hace un par de fines de semana, a esas horas en las que eres incapaz de discernir si son las dos, las tres o las cuatro de la mañana, me hallaba yo a la puerta de un garito fumando y hablando de música con una pareja de amigos cuando el chico, en un cierto estado de confusión etílica, pronunció una frase que creo le acompañará el resto de su vida: El punk rock californiano no existe... Estupor, risas nerviosas, recordar a los Zeros, Joneses o Dead Kennedys... y nada, aquel santo varón y su voz estropajeada por el bourbon erre que erre, que no existe, joder.
Pues bien, ese incidente de noche de sábado me valió para pasar los días siguientes desempolvando Fresh fruit and rotten vegetables de los Kennedys, Keeping up with the Joneses de la banda de Drake y a unos viejos favoritos a los que tenía un tanto abandonados, los geniales Social Distortion.

Mi disco favorito de la banda liderada por Mike Ness es Somewhere between heaven and hell, el segundo. Me parece que ese álbum contiene algunas de las mejores canciones de la banda californiana, a saber, la monumental «Bad luck», «Born to lose», el sabor añejo e influenciado por el rock & roll de los cincuenta de «Bye, bye, baby» o «When she begins», la ferocidad de «King of fools», la etílica «This time darlin'» y el pantanoso final con «Ghost town blues», entre otras, se compendian para dar vida a casi tres cuartos de hora de fiero punk proveniente del que llaman el estado soleado.

O puede que realmente el punk rock californiano no exista y todo eso sea  únicamente un delirio esquizofrénico instalado en mi cerebro.

Social Distortion - Somewhere between heaven and hell

jueves, 22 de junio de 2017

HERE'S LOOKING AT YOU, KID



Siempre he dicho que si tuviera que elegir ser un futbolista sería Nacho Cases. Qué  mejor para un sportinguista que ser un chico de Gijón que crece casi al lado de El Molinón, que siendo un crío oye las voces salidas del estadio en día de partido, eso cuando no está dentro animando a su equipo con la camiseta sobre su cuerpo, la bufanda al cuello y la ilusión en los ojos y el corazón que llega a defender los colores del primer equipo... Habrá quien piense que eso no tiene comparación alguna con ganar Champions, mundiales, balones de oro, botas de oro, partidos en China, EE UU o Qatar y esas futesas, pero para aquellos que anteponemos el corazón al bolsillo y la vanidad sabemos el valor del camino que Nacho tuvo que emprender a través de los años por las categorías inferiores del club, sorteando obstáculos que iban desde los partidos en campos indecentes llenos de barro y agua hasta aquel entrenador que le condenó al ostracismo en el filial sin que se supiera muy bien por qué (aunque años después todo se aclaró bastante al salir a la luz la verdadera catadura moral del personaje) y, sin perder la cara, siempre mirando hacia adelante, esperando la oportunidad que llegó cuando Manolo Preciado le hizo debutar en Santander. A partir de ahí empezó una singladura en la que Nacho fue claramente la imagen del Sporting y cuando digo imagen no me refiero a temas publicitarios o mercantilistas, sino a que la situación del centrocampista fue fiel reflejo de lo que le ocurría el club, que el Sporting estaba en momento dulce, pues se ganaba en el Bernabeu con gol a pase de Cases; que llegaba un enano de Barakaldo a entrenar al Sporting e imponer el paleofútbol no contando con Nacho, pues el Sporting se iba a segunda; y así sucesivamente, que diría el otro.

Por supuesto que Nacho tenía detractores, al principio eran del tipo de gente que le echa jamón de York al cachopo o que se enfadan cuando alguien deja abierto el frasco del champú, gente incoherente e incapaz de contemplar datos objetivos como que futbolistas como Eguren, Mandi, Casquero, Cristian Bustos, López Garai u Omar Mascarell, muchos de ellos fichados para quitarle el puesto, fueron incapaces de dar un rendimiento parecido al suyo y que, si miramos los fríos pero a la vez aclaratorios números, el Sporting obtiene mejor rendimiento en cuanto a puntuación cuando Nacho está en el campo; el problema vino cuando El Molinón y el sportinguismo, una vez más, se convirtió en Saturno devorando a sus hijos y, de nuevo, pagó con un jugador de casa una situación generada por la infame propiedad que asola al Sporting desde hace casi un cuarto de siglo, y así Nacho tuvo que soportar silbidos al ser sustituido en el que a la postre sería su último partido en El Molinón mientras algunos jugadores del Betis se iban entre aplausos. Así de cafre e injusta es esta afición.

Hoy Nacho Cases se despidió entre lágrimas del que ha sido y será el club de su vida, se va para vivir nuevas aventuras futbolísticas y humanas lejos de este Gijón donde muchos niños se irán hoy a la cama soñando con alcanzar algún día todo lo que el alcanzó...
Gracias por todo, Nacho, suerte.

The Gaslight Anthem-Here's looking at you, kid


viernes, 16 de junio de 2017

CALIDAD AL CUBO



Conocí a este grupo hace relativamente poco, pero fue uno de esos encuentros sonoros que se quedan en tu memoria, la concatenación de la cavernosa voz de Dan Wilson con una contundencia instrumental que envolvía retazos de blues, rythm n' blues, soul, merseybeat y garage me atrapó e hizo que temas como Dirty shame o Love me, I'm a peacock se incorporaran regularmente a mis sesiones musicales.

Esta muchachada de Liverpool lanzó el mes pasado un nuevo disco, de título Blood Moon, y sigue la línea de sus tres trabajos anteriores(cuatro si tenemos en cuenta el directo Live in Oslo), quizá con una mayor madurez que conlleva un mayor gusto por las guitarras basadas en el garage y en el blues más cienagoso y una evolución en la voz de Dan, ya no sé limita sólo a sonar como Tom Waits después de desayunar cuchillas de afeitar, sino que canta en registros diferentes que aportan una mayor riqueza al álbum. Canciones como «I believe it when I love you», con un riff hipnótico, el tema título, «I want money», «In the darkest corners» o «Shipwrecked 737» destacan en un trabajo de un potencial altísimo yconsolidan auna banda que, como dice la revista especializada Mojo, «en un mundo perfecto sería número uno con cada disco que lanza».

The Cubical-Blood moon(Deezer)